- EU suaviza la acusación sobre el Cartel de los Soles.
- En la nueva imputación contra Nicolás Maduro, que pasa de “cartel” a sistema de clientelismo.
- Mantiene los cargos por narcotráfico y narcoterrorismo.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos eliminó la mayoría de las referencias al llamado Cartel de los Soles en la nueva imputación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien ya no señala como líder de una organización criminal estructurada, sino como parte de un “sistema de clientelismo” basado en la corrupción estatal.
La acusación actual, modificada tras la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas por un equipo de élite del Ejército estadounidense, contrasta de forma notable con la presentada en 2020 por un gran jurado federal. Aquel documento mencionaba el Cartel de los Soles en 32 ocasiones y sostenía que Maduro “ayudó a gestionar y, en última instancia, a liderar” la supuesta red de narcotráfico conforme ascendía al poder en Venezuela.
El nuevo lenguaje parece reconocer, como han señalado expertos y analistas, que el Cartel de los Soles no existe como un ente criminal verificable y estructurado, al menos en términos jurídicos.
Del “cartel” al clientelismo
En la imputación revisada, el Departamento de Justicia mantiene las acusaciones por tráfico de drogas, pero rebaja de forma significativa la caracterización del grupo. El texto sostiene que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico”, y que estas ganancias fluyen hacia funcionarios que operan dentro de un sistema de clientelismo dirigido por las élites, denominado Cartel de los Soles.
El nombre aparece apenas dos veces en todo el documento, lejos de la centralidad que tenía en la acusación original, cuyo término proviene de las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos.
Este giro resulta llamativo frente al discurso público de la Administración Trump. El propio presidente ha utilizado reiteradamente la existencia del Cartel de los Soles como justificación para la escalada de presión contra el chavismo y para las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe, que desde agosto han dejado más de un centenar de muertos.
Contradicciones en el discurso oficial
Mientras la Fiscalía modera su lenguaje en los tribunales, el mensaje político sigue siendo contundente. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el domingo en NBC que Maduro era el líder del Cartel de los Soles y defendió el derecho de Estados Unidos a actuar contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
“Seguiremos reservándonos el derecho de tomar medidas contra organizaciones criminales transnacionales, incluido el Cartel de los Soles”, declaró Rubio, asegurando que su supuesto líder “se encuentra ahora bajo custodia estadounidense”.
La incongruencia entre el plano judicial y el político ha sido explicada por especialistas en derecho internacional. Mientras que la designación de una organización como terrorista es una decisión unilateral del Ejecutivo, en un juicio penal los fiscales deben probar la existencia real del grupo y el rol de sus líderes, algo que hasta ahora no aparece respaldado por informes oficiales.
Ni la Evaluación Nacional Anual de la Amenaza de las Drogas de la DEA ni el Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU han reconocido al Cartel de los Soles como una organización criminal estructurada.
Nuevos acusados y cargos más amplios
La nueva imputación incluye ahora a seis personas. Además de Maduro, figuran su esposa Cilia Flores; su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, señalado como líder del Tren de Aragua. Completan la lista otros dos presuntos colaboradores vinculados a redes de narcotráfico y corrupción estatal.
La inclusión de Niño Guerrero como coconspirador directo de Maduro ha sido cuestionada por analistas, al considerar que la conexión descrita en el documento es débil y carece de pruebas de coordinación sostenida con el entorno presidencial.
En cuanto a los cargos, la Fiscalía acusa a los imputados de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para utilizar armamento contra intereses estadounidenses. También sostiene que Maduro mantuvo vínculos con guerrillas colombianas como las FARC y el ELN, así como con organizaciones criminales mexicanas como el Cártel de Sinaloa y Los Zetas.
Un caso judicial más amplio, pero más cauteloso
El nuevo texto introduce cambios relevantes frente a la imputación de 2020. Además de sumar cargos relacionados con narcoterrorismo y armas, incorpora por primera vez a Cilia Flores como acusada formal, señalándola por presuntamente aceptar sobornos a cambio de facilitar reuniones entre narcotraficantes y altos funcionarios venezolanos.
Así, mientras Washington suaviza su caracterización del Cartel de los Soles en el ámbito judicial, la nueva imputación amplía el alcance personal y penal del caso contra la cúpula chavista, en un proceso que mezcla justicia, geopolítica y una retórica cada vez más agresiva desde la Casa Blanca.







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