- Tren Interoceánico irrumpe el cierre de año de Sheinbaum.
- Dejó 13 muertos, rompió la tregua de fin de año y obligó a Claudia Sheinbaum a enfrentar su primera gran crisis ferroviaria como presidenta.
Ciudad de México.– La tranquilidad del cierre de año se rompió a las 9:28 horas del domingo, cuando el descarrilamiento de un tren del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec encendió las alertas en todo el Gobierno federal. La tragedia dejó 13 personas fallecidas y decenas de heridos, un golpe directo a la narrativa de optimismo con la que la presidenta Claudia Sheinbaum concluía el año 2025.
Durante la conferencia matutina de este lunes, la mandataria reconoció que el año fue “complicado”, marcado por tensiones internacionales, especialmente por las negociaciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los nuevos condicionamientos impuestos a los mercados globales. Aun así, destacó lo que calificó como avances de su administración: estabilidad económica, fortaleza del peso, crecimiento del turismo, aumento al salario mínimo, una recaudación histórica de 500 mil millones de pesos, disminución de la pobreza, avances en el plan energético y la reforma judicial que permitió la elección de jueces, magistrados y ministros.
“¿Qué nos sostiene? El amor a la gente, la cercanía y cumplir. Y frente a situaciones como lo ocurrido con el tren, es afrontarlo con responsabilidad, sensibilidad y justicia”, afirmó la presidenta, al responder sobre su estado de ánimo tras el accidente y ante los primeros intentos de politización del hecho.
La tragedia rompe la tregua navideña
Con semblante serio, Sheinbaum dedicó los primeros minutos de la mañanera al accidente ocurrido en Nizanda, Oaxaca, donde un tren con 241 pasajeros se descarriló en la Línea Z del Corredor Interoceánico. Tras enviar sus condolencias a las familias de las víctimas, solicitó un informe detallado de las acciones de atención y anunció que viajaría al Istmo para visitar a los heridos hospitalizados.
El accidente tomó al Gobierno en pleno periodo vacacional decembrino. Mientras varios funcionarios regresaban de asueto para atender la emergencia, llamó la atención la ausencia del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, quien no acudió al lugar del siniestro el domingo ni participó en los enlaces realizados durante la conferencia presidencial.
La Secretaría de Marina confirmó el accidente a las 11:00 horas del domingo. Para las 15:00 horas se reportaban 20 lesionados y, dos horas después, se actualizó el saldo a 13 fallecidos y 98 heridos, cinco de ellos de gravedad. A la zona se trasladaron el secretario de Marina, el director del IMSS, Zoé Robledo; el titular de IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, y el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina.
Tres prioridades: víctimas, investigación y seguridad
Desde Palacio Nacional, la presidenta estableció tres prioridades: atención a las víctimas y sus familias, investigación del descarrilamiento para deslindar responsabilidades y verificación de las condiciones de operación antes de reanudar el servicio. Este lunes modificó su agenda para visitar hospitales en Matías Romero, Juchitán, Ciudad Ixtepec y Salina Cruz, además de reunirse con familiares de las víctimas.
Sheinbaum evitó confrontarse con declaraciones de la oposición, como las del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, quien acusó al Gobierno de poner en riesgo la vida de los pasajeros con “obras insignia” sin mantenimiento.
“No voy a debatir con el presidente del PRI”, respondió.
La mandataria descartó que el accidente frene su plan ferroviario, uno de los ejes de su Gobierno, que contempla la construcción y modernización de más de 3 mil kilómetros de vías y el fortalecimiento de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario, encabezada por Andrés Lajous.
Apenas días antes, Sheinbaum había recorrido el tren que conectará Lechería con el AIFA, reafirmando que el rescate del transporte ferroviario es una de las apuestas centrales de la Cuarta Transformación.
“Las obras continuarán, cumpliendo todos los requerimientos técnicos”, aseguró.
El descarrilamiento, ocurrido en plena tregua navideña, obligó a la presidenta a retomar el ritmo habitual de trabajo.
“Tres días de descanso fueron suficientes”, dijo. El resto de la semana, adelantó, será de trabajo intenso en Palacio Nacional.







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