- El mito de los 25 años: el cerebro sigue madurando.
- Estudios recientes revelan que el lóbulo frontal y las redes cerebrales siguen madurando hasta después de los 30.
- No es inmadurez, es un proceso de construcción profunda.
Por años, la frase “tu lóbulo frontal aún no está completamente desarrollado” se ha vuelto una explicación popular en redes sociales para justificar decisiones impulsivas o errores propios de la juventud. Sin embargo, la neurociencia actual advierte que esta idea es un mito simplificado: el cerebro no termina de desarrollarse a los 25 años, sino que continúa cambiando hasta bien entrada la treintena.
Si se navega el tiempo suficiente por TikTok o Instagram, tarde o temprano aparece el argumento: el lóbulo frontal —clave para la toma de decisiones, el juicio y la regulación emocional— aún no madura del todo antes de los 25 años. Para muchos jóvenes, esta explicación resulta reconfortante en una etapa marcada por la incertidumbre y los cambios constantes.
No obstante, investigaciones recientes muestran que el desarrollo cerebral es mucho más prolongado y complejo de lo que se pensaba.
¿De dónde surge el “mito de los 25 años”?
La cifra proviene de estudios de neuroimagen realizados a finales de los años noventa y principios de los dos mil. En estas investigaciones se analizó la evolución de la materia gris, responsable del procesamiento cognitivo, en niños y adolescentes.
Los científicos observaron que durante la adolescencia ocurre un proceso conocido como “poda neuronal”: el cerebro elimina conexiones poco utilizadas y refuerza las más eficientes. Este ajuste es clave para la maduración cerebral, pero los estudios originales dejaron de recopilar datos alrededor de los 20 años, lo que llevó a estimar —sin confirmación definitiva— que el desarrollo concluía cerca de los 25.
El cerebro madura por etapas
Investigaciones lideradas por el neurocientífico Nitin Gogtay revelaron que el lóbulo frontal no madura de manera uniforme. Las zonas relacionadas con funciones básicas, como el movimiento, se desarrollan primero, mientras que las áreas responsables del control emocional, la toma de decisiones y la conducta social continúan evolucionando después de los 20 años.
Al no contar con datos más allá de esa edad, la ciencia asumió durante años que los 25 representaban el punto final del desarrollo.
Lo que dice la neurociencia actual
Estudios más recientes han ampliado la mirada: ahora se analiza cómo se comunican las distintas regiones del cerebro, en lugar de observarlas de forma aislada. Un análisis de escáneres cerebrales de más de 4,200 personas, desde la infancia hasta los 90 años, identificó un periodo de desarrollo clave entre los 9 y los 32 años, denominado “adolescencia cerebral”.
Durante esta etapa, el cerebro equilibra dos procesos fundamentales:
- Segregación, que organiza funciones similares en redes específicas.
- Integración, que conecta esas redes para permitir pensamientos complejos y eficientes.
Según los hallazgos, este equilibrio no se estabiliza en un patrón plenamente “adulto” sino hasta después de los 30 años.
¿Qué ocurre después de los 30?
A partir de esa edad, el cerebro entra en una fase de consolidación. Deja de priorizar la creación de nuevas conexiones y se enfoca en fortalecer y mantener las rutas neuronales más utilizadas. Es decir, primero se construye la red; luego, se optimiza.
Aprovechar un cerebro aún en construcción
La buena noticia es que este prolongado desarrollo ofrece una ventana única para potenciar la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse. Actividades como el ejercicio aeróbico intenso, aprender nuevos idiomas o practicar disciplinas que exigen alto esfuerzo cognitivo —como el ajedrez— favorecen este proceso.
Por el contrario, el estrés crónico y la falta de estímulos pueden limitarlo.
Lejos de ser una excusa, el desarrollo tardío del cerebro representa una oportunidad: los 20 y los primeros 30 no son solo una etapa de errores, sino de construcción profunda del pensamiento, la personalidad y la toma de decisiones.







0 comentarios