- Trump clasifica al fentanilo como “arma de destrucción masiva”.
- Endureciendo la política antidrogas de Estados Unidos y reavivando la tensión con México.
Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva para clasificar al fentanilo como un “arma de destrucción masiva”, en una medida que amplía de forma drástica las facultades del Gobierno estadounidense para combatir el opioide sintético responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis cada año.
Durante el anuncio, el mandatario aseguró que el impacto del fentanilo supera al de cualquier ataque bélico convencional.
“Ninguna bomba hace lo que esto está haciendo. 200.000, 300.000 personas mueren cada año, que sepamos”, afirmó Trump, al calificar la decisión como “histórica”.
En un comunicado, la Casa Blanca sostuvo que esta designación permitirá desplegar “todas las herramientas disponibles” contra los cárteles y redes criminales extranjeras que, según Washington, inundan a Estados Unidos con esta sustancia, considerada la principal causa de muerte entre personas de 18 a 45 años.
Señalamientos a cárteles mexicanos y tensión bilateral
La orden ejecutiva se suma a una serie de acciones que marcan el endurecimiento de la política antidrogas desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. En febrero pasado, su administración clasificó a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, una decisión que abrió el debate sobre una posible incursión militar estadounidense en territorio mexicano.
El Gobierno de México rechazó de manera tajante cualquier intervención armada. Aunque Washington ha descartado públicamente acciones unilaterales, mantiene una postura ambigua. “Si quieren ayuda, tienen que pedirla”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, quien añadió que Estados Unidos no enviará fuerzas a México sin consentimiento, pero está dispuesto a colaborar.
Operativos en el Caribe y críticas internacionales
La ofensiva antidrogas estadounidense no se ha limitado a México. En el mar Caribe, operaciones militares contra presuntas narcolanchas han dejado más de 80 personas muertas, de acuerdo con reportes oficiales. Estas acciones, ordenadas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han generado preocupación entre legisladores demócratas, quienes advierten que alguno de los ataques podría haber violado normas internacionales y constituir un crimen de guerra.
Pese a las críticas, Trump aseguró que “pronto” comenzarán también operaciones terrestres como parte de esta campaña contra el narcotráfico, una estrategia que podría tensar aún más las relaciones diplomáticas y el debate sobre los límites del uso de la fuerza en la lucha contra las drogas.







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